Sobre los abogados

Abogados, los tiempos están cambiando

abogados tipos Cuando era jovencito, la pregunta habitual en los encuentros de juventud efervescente era “¿estudias o trabajas?”. Cuando ya madurito, asistí a un reciente Congreso de la abogacía en Málaga al que tuvieron la amabilidad de invitarme, a la vista de aquella turba de letrados, la pregunta mas intuitiva que se me ocurría para acometer una clasificación inspirada en Linneo era:¿abogado clásico o tecnológico?.

Y la haría porque la respuesta o calificación, ofrecería muchísima información para catalogarle y tender el puente de la conversación.

En efecto, reflexionando sobre la abogacía como profesión en transición o cambio de piel, me llama especialmente la atención la “brecha digital profesional” que se produce en la profesión de la abogacía, donde coexisten los despachos clásicos con los despachos postmodernos.

Pero que nadie se considere etiquetado en uno u otro ya que, como el evolucionismo nos enseña, entre los dos extremos del abogado clásico y el abogado avanzado se situaría el pelotón de los abogados, tomando préstamos de uno u otro.

Sin embargo, la simplificación e identificación del negro y el blanco nos facilita la percepción de los rayados y los claroscuros, mestizaje en que podemos clasificar la inmensa mayoría de la profesión. Lo cierto es que la abogacía es por definición, una profesión de adaptación al cambio normativo y jurisprudencial, y al igual que el abogado ha de vérselas con leyes, jueces y casos muy distintos de los que concebía cuando estudiaba la carrera jurídica, sabe sobrevivir y adaptarse a los cambios tecnológicos; en unos casos, será simplemente necesario el ordenador, en otros armarse con una buena base de datos y para algunos rodearse de aparataje informático es la única manera de sobrevivir en la “torre de control” en que se está convirtiendo la profesión.

Veamos los dos tipos extremos.

1. Los abogados clásicos de bufetes clásicos.

– Se ubican en zonas céntricas de las ciudades. Normalmente edificios solemnes y antiguos con portales amplios y frecuentemente, con portero.

– Cuentan con teléfono fijo y secretario/a en recibidor o vestíbulo.

– El mobiliario es elegante y noble, mesas de madera maciza de color caoba o cerezo, bibliotecas clásicas con tomos interminables de jurisprudencia y algunas figurillas alegóricas de la justicia.

– Suelen escribir a mano (con pluma o bolígrafo caro) o incluso dictan oralmente las demandas y escritos procesales, todo lo cual es mecanografiado o en el mejor de los casos, computerizado por personal auxiliar al que dictan o le pasan el texto manuscrito.

– Se organizan el calendario y citas con ayuda de un dietario o agenda de papel con pastas nobles y tirilla marcapáginas.

– Cuentan con cartera de clientes consolidados e incluso asesoran a segundas generaciones. Confían en el boca a boca. La publicidad mas visible es la placa exterior en el portal, cuanto mas brillante y grande mejor.

– Su trabajo en el foro lo realizaba personalmente, de principio a fin, aunque en los últimos tiempos se sirve de un pasante como cabeza visible del litigio aunque los triunfos se los apunta el veterano.

– Su trabajo del día a día consiste en atender consultas en el despacho e investigar la jurisprudencia y manuales en formato papel.

– No se siente cómodo y desdeña el turno de oficio.

– No arriesga la estrategia procesal con hipótesis extrañas o conjeturas excesivamente originales. Se mueve bien citando principios y latinajos.

– No acude a cursos de formación. Su formación es la que da cada nuevo caso, que estudiará a fondo.bufete clasico

– Sus minutas son claras, ajustadas a honorarios colegiales y desde el primer momento requiere provisión de fondos.

– Viste de traje clásico. Impecable.

– Disfruta con la vida social en contactos episódicos con fiscales y jueces, especialmente. Del despacho directamente a casa con la familia.

– Aborda y recibe al cliente desde el despacho y el tuteo es excepcional.

– Suelen ser bufetes especializados en disciplinas o especialidades concretas (civil, penal, laboral, contencioso, familia, etc).

– El logotipo del bufete suele ser el nombre del abogado o las iniciales de los socios, si fueren varios.

– Considera la profesión como un sacerdocio y en su fuero interno se considera un párroco con mucho que decir en la parroquia judicial.

 

2. Los abogados modernos en bufetes tecnológicamente avanzados

– Se ubican en grandes edificios de oficinas funcionales o en la periferia.

– Son despachos pequeños y frecuentemente compartidos.

– No se tiene secretario/a e incluso se cuenta con un secretario/a virtual que permite al abogado estar en el foro mientras le atienden a distancia su teléfono.

– Realiza directamente sus propios escritos procesales en el ordenador, los corrige y personalmente los imprime e incluso los grapa y coloca en carpetas.

– El turno de oficio está ahí, y siempre está abierto a ellos pues les aporta experiencia o fondos.

– Lleva un smartphone de última generación, debidamente sincronizado con la tablet y con su cuenta de correo así como sus bases de datos (Google drive o Dropbox, normalmente).

– No vive sin su agenda electrónica, incorporada al smartphone, sin la cual está perdido.

– Su publicidad se efectúa por las amistades y su mayor embajador son sus resultados.

– Cuenta con una página web del despacho o de su condición de abogado, vistosa y atractiva, que expone sus habilidades y foto, junto con teléfonos de contacto.

– Su trabajo es altamente personalizado.

– Su trabajo se centra en consultar bases de datos y bibliográficas con buscadores tecnológicos.

– Acude a cursos y jornadas de formación.bufete tecnológico

– En su trabajo arriesga hipótesis y estrategias, y no vacila en plantear incidentes ni recursos si hay un mínimo asidero.

– Sus minutas son flexibles, ajustadas caso a caso, y la provisión de fondos queda diferida al desenlace del litigio.

– Trata con el cliente en el despacho, en una cafetería o donde acuerden, con flexibilidad. El tuteo brota naturalmente desde un primer momento.

– Viste de sport, incluso con cierto desaliño, aunque en el foro luce elegante.

– Su vida social gira en torno a los compañeros y disfruta con una cerveza o vino al término de la jornada, para cambiar impresiones.

– Suelen ser bufetes interdisciplinares. Son capaces de torear cualquier miura jurídico.

– El logotipo del bufete suele ser una iconografía de la justicia (balanza, diosa de la justicia, trazos geométricos, etc).

– Considera la profesión como un mercenario para la noble causa de la justicia, y a veces se siente como Rambo.

3. Insisto en que los tipos descritos no son “puros” ya que la fauna profesional cuenta con abogados que toman rasgos de ambas figuras. Es más los grandes “bufetes” y las denominadas “boutiques del derecho” son un ejemplo de la coexistencia armónica de ambos modelos bajo una carpa común.

Además, no hay un tipo de mayor éxito o calidad que otro. Ni mejor ni peor, distintos. Sencillamente corren tiempos de transición y coexistencia, en los que la corriente tecnológica, la sociedad mas abierta y la crisis económica han impuesto nuevas reglas: celeridad, flexibilidad y competitividad.

Aunque justo es reconocer que la tendencia de los abogados clásicos es “a extinguir” y en cambio los “tecnológicos” ganan terreno a pasos agigantados y se consolidarán en breve. Ello es consecuencia lógica de que los nuevos clientes han nacido en la era de la cultura visual y tecnológica y se sienten cómodos con abogados que las dominan; lo prueba el hecho de que abundan los abogados que no solo cuentan con web profesional sino que incluso atienden un blog jurídico, como buena parte de los recogidos en el Directorio Temático de Blogs Jurídicos.

Y por supuesto que ese desdoblamiento en tipos de abogados puede predicarse, mutatis mutandi, en tipos de jueces (clásicos y tecnológicos); de hecho, dediqué un anterior post a la situación de incertidumbre sobre el uso de tablets y smarphones en vistas judiciales.

4. Sin embargo, si alguien desea un pequeño empujón para transitar del bufete clásico al tecnológico, quizás le sirva de ayuda el post que dediqué a las 10 recomendaciones tecnológicas y gratuitas para juristas.

Personalmente, conseguí adentrarme en los secretos tecnológicos gracias a los servicios y buen hacer de José Adserias, mezcla de gerente, tecnólogo, emprendedor y experto en redes sociales, sin cuyas ideas este blog sería un bonsai en sequía.

19 comments on “Abogados, los tiempos están cambiando

  1. Muy ocurrente el post, y doy fe que catagoriza con acierto la realidad.
    El futuro de la profesión (Jueces incluidos) lo va ha marcar la económia, a mayor crecimiento económico, mayor especialización, y al revés. Ello sin perjuicio que la complejidad, tambien normativa de la sociedad actual, exigiría la (hiper) especialización.

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  2. ¡Me ha encantado! En mi caso está claro que se trata de un mixed. Y creo que vamos hacia el abogado tecnológico, por cierto, acabo de ver un twit que reza: Abogado especialista en internet, profesión de futuro con el siguiente enlace: https://alfredovela.files.wordpress.com/2014/12/10-profesiones-mejor-pagadas-2018-infografia.jpg

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  3. Echo en falta el fenotipo del abogado de despacho “grande”, más cercano al oficinista que al abogado tecnológico y -desde luego- muy alejado del abogado clásico.

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  4. Pingback: El abogado virtual « Iurismática Abogados – Derecho TICs

  5. Buenas!

    En respuesta a tu post me salió otro post…
    http://www.iurismatica.com/el-abogado-virtual/

    reiterar los agradecimientos y felicitaciones por tu blog, muchas buenas horas de gran contenido.

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    • Mi agradecimiento hacia tí.
      Te felicito, Jorge, no solo por tus amables palabras hacia mi blog, sino por el brillante “viaje al presente..”que nos ofreces en tu magnífico blog iurismatica.com de algunos como tú, que estáis en la vanguardia que con los tiempos que corren pronto será la retaguardia.
      Solo lamento que el futuro de la Justicia estará tirado por tres caballos de distinta raza y respuesta: el purasangre de la abogacía, espoleado por la competencia; la mula de la Administración de Justicia, a veces terca y siempre caprichosa; y el percherón de los jueces, fuertes pero reacios a galopar.
      El resultado será lento y errático, y mucho más si nos percatamos, permítaseme la ironía crítica, que si nos asomamos a cada uno de los tres colectivos ( abogados, funcionarios y jueces) siempre podremos descubrir “asnos” que no sólo no apuestan por la tecnología al servicio de la eficacia, sino que la rechazan y se consideran orgullosos de ” no adaptarse”; pocos pero haber, haylos.
      Un cordial saludo, y enhorabuena por mantenerte surfeando en la cresta de la ola jurídicamente tecnológica.

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  6. Me ha gustado el post, por supuesto, muy ocurrente. Ahora creo que se queda corto en el análisis. Que vamos hacia el abogado tecnológico es evidente, aunque hay muchos letrados/as que aun no saben ni lo que es un blog, ni tienen web, ni usan las TIC, más de los que pensamos.
    El análisis que hay que plantearse, a mi entender, es: ¿hacia dónde van los servicios jurídicos?. Según Fernando Niño, Catedrático de Economía, estamos en la 3ª Revolución Industrial que llega de la mano del Big Data, del Internet de las Cosas, de las Redes Sociales, del trabajo colaborativo, de las ADRs en su versión online ODR y CODR : http://www.amediar.info/mediacion-crowdsourcing-y-codr/ ; todo esto hace que me pregunte si los abogados y los servicios son los que nos cuenta el post. Cuando las teorías de Design Thinking, Innovación y Creatividad, Open Learning, Disrupción etc, alguien se le ocurra adaptarlas a lo jurídico a lo mejor estos abogados tecnológicos se quedan desfasados.

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  7. Gracias JR, me ha ayudado a entender la realidad en España. En tu comentario sobre los tres “caballos” de la justicia en España, en mi personal opinion el percheron es una raza muy trabajadora que si bien puede corresponder a muchos miembros de la magistratura en el Reino de España, no lo considero representanta del todo, visto como tratan a sus propios “colegas” en unos u otros casos movidos mas por motivos de intereses que por aplicacion de ley, pues creo que se esta muy lejos de la interpretacion. Casos como Garzon no se entienden sino en un sistema que aun vive en el siglo XVII.

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  8. Muy buen post y muy ocurrente, jajaja. Somos muchos los que estamos “a medias” entre uno y otro modelo y creo que eso da riqueza al foro jurídico.
    Tengo en mente unos clientes que vienen de un despacho clásico y que se refieren a su anterior letrado como Don Fulano. Sin embargo, sé a ciencia cierta que de mí hablan como “la abogada María”, sin el Doña, jajaja y es que todavía hay clases y clases…

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  9. Me ha gustado mucho el post y se me ha dibujado una sonrisa en el rostro. Muy ameno e ilustrativo.

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  10. Muchas gracias por este post. A pesar de ser muy gráfico en tu descripción creo que es bastante clarificador de lo que está ocurriendo en el sector. Sería interesante analizar las medidas que estána doptando unos y otros tipos de abogados para conseguir ese equilibrio deseado entre ambos perfiles. Por ejemplo, a los llamados “abogados clásicos” que tipo de acciones formativas estan tomando para adptarse a las nuevas tecnologías, etc.

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  16. Me encanta, pues yo soy de esos que piensa que un despacho en el centro encarece el Precio al cliente. Está claro que si te pasas en día en el juzgado lo suyo es estar cerca de él, pero tambíen es verdad que si tienes buena parte del negocio en Asesoría se puede hacer mejor fuera, de hecho si te vás a un polígono o extraradio evitas los problemas de tráfico de los clientes.

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