Contencioso Lenguaje Libros del fin de semana

Un día del libro no basta para los juristas: mejor un libro al día

LibrosartMe sorprende que solamente se dedique un día del año para festejar el libro cuando la lectura y el agradecimiento a Gutenberg y a los escritores que alimentan las imprentas, debería ser tarea de homenaje diario (mediante su práctica) como desayunar o limpiarse los dientes.

Curiosamente el pasado jueves tuve ocasión de ofrecer una charla amena a los alumnos de Derecho administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad de A Coruña titulada “Los goces y las sombras del Derecho Administrativo” (ya sabéis que la amenidad de una ponencia arranca del título como la noticia del titular), y entre otras cosas hice hincapié en la necesidad de la formación humanística para el jurista.

Les decía que “no todo en la vida es derecho”, que “leyendo, el derecho sabe mejor”, y les señalaba la diferencia manifiesta entre quien hace honor al calificativo de “letrado” (por gustarle las letras y la lectura) y quien sólo lee escritos procesales. Especialmente les advertí que cualquier juez aprecia en la lectura de un alegato la formación del abogado y cómo no, la fuerza de lo que dice y como lo dice. No sólo las formas procesales importan sino las formas de expresión.

Un escrito procesal simplón, mal escrito, con pésima sintaxis y pobreza semántica es el equivalente a comida enlatada, y sí, el “corta y pega” recuerda al MacDonalds.

En cambio, un escrito procesal sencillo pero con destreza lingüística, con dominio de las frases, que sabe recurrir a la metáfora o término preciso, que desliza alguna expresión técnica o latina con habilidad y pertinencia, es el equivalente a un delicatessen digno de restaurante con estrellas Michelín.

De ahí, que telegráficamente –confieso que el tiempo me apremia pues es sábado- aquí van lo que serían las diez enormes ventajas de leer habitualmente escritos no jurídicos (periódicos, novelas, ensayos, poesía, etc).

1. Enriquece el vocabulario y quien tiene un amplio registro semántico sabrá utilizarlo con precisión y el mensaje llegará mas certero a la diana de la convicción o persuasión.

2. Enriquece la sintaxis ya que cuando hay que exponer hechos y pruebas que los avalan, y normas así como la intepretación jurídica procedente, se presenta una labor de trenzado de frases y argumentos, que debe ofrecerse de forma coherente y unitaria.

3. Demuestra una formación humanística de telón de fondo que enfatiza la reputación del abogado.

4. La lectura de libros de ensayo abre horizontes insospechados sobre el escenario de los hechos de relevancia litigiosa, para evaluar la dimensión probatoria, la comprensión de las pericias técnicas y la manera de criticarlas o apoyarlas.

lecturas varias5. La lectura de novelas, teatro o poesía expande las fronteras de la imaginación y es sabido que al encarar un litigio, no basta con conocer el derecho, sino que hay que utilizar la imaginación para explorar todos los flancos posibles de ataque y defensa.

6. La lectura frecuente forja una mente acordeón, que es capaz tanto de sabe desarrollar unas escasas ideas con amplia extensión, como también resumir amplios escritos de forma clara.

7. La lectura de ensayos de historia, o libros de psicología, amplia extraordinariamente la capacidad de comprensión del fundamento las instituciones jurídicas, así como de la estrategia de los contrarios o del juez.

8. La lectura comporta la automática expansión de las posibilidades del habla y con ello de comunicarse, habilidad extremadamente útil a efectos de negociación de conflictos como de transacciones en el foro.

9. La lectura fomenta la concentración y es vital a la hora de afrontar casos y problemas. Además la concentración aumenta si se lee en voz alta, y con ello se adquieren valiosas destrezas para el foro.

10. Y sobre todo, y este es un beneficio que incorporo por apreciarlo personalmente, la lectura de materias ajenas al derecho proporciona una sanísima evasión de los problemas, del trabajo, con el consiguiente beneficio de bienestar y descanso personal.

placer leerY por supuesto, lo dicho aquí para los abogados es perfectamente válido para los jueces o los funcionarios. La oposición da conocimientos pero la habilidad lingüística y comunicativa se obtiene por otras vías distintas a la formación jurídica. Y se tiene o no se tiene. Y se nota, vaya si se nota.

En consecuencia, no debería la wikipedia o google ganar la batalla a la biblioteca o librería. Ya hice un alegato en defensa del periódico impreso, como también señalé que no hay obligación de leer todo lo que cae en nuestras manos sino ser selectivo y disfrutar del placer de cerrar el libro que no nos atrapa.

Y si no se nos ocurre qué elegir, pues aquí va mi parcial recomendación para los juristas. Eso en caso de que no quieren afrontar el difícil reto de leer los libros menos leídos de Derecho Administrativo.

EinsteinPor un lado, recomendaría mi libro La mirada de Einstein sobre el universo jurídico (Amarante, 2015), una bonita forma de adentrarnos en la ciencia con mayúsculas sin soltar el trapecio del derecho, y con la red de una exposición salpicada de anécdotas y guiños al lector.

Y si alguien quiere alejarse mas del derecho y viajar en el túnel del tiempo hacia sus años escolares, posiblemente lo conseguirá de la mano de mi librito Yo también sobrevivía a la EGB (Memorias escolares de una generación sin cachivaches tecnológicos) – Amarante, 2016.

6 comments on “Un día del libro no basta para los juristas: mejor un libro al día

  1. Una vez más tengo que estar de acuerdo con nuestro ‘Webmaster’ y convertir cada una de mis intervenciones en una suerte de loas excesivas que debieran darme -y no me dan-, ‘vergüenza propia’, pero el hecho objetivo es que, de nuevo, su razón es LA RAZÓN.
    Los sólos conocimientos jurídicos de poco sirven si no se tiene un bagage cultural ‘ex ante’. Ello está claro en todos los servidores públicos -los jueces sólo son eso-, pero también en los restantes operadores jurídicos. Y en todos los seres humanos, incluídos, si ello cabe, los políticos.
    Sólo discrepo en cuanto al texto escrito; por mi edad, me cuesta leer el papel y necesito el ‘zoom’. Pero, antes, hasta el olor del libro me hacía sentir algo. Pero si leí, con una luz potentísima, el Einsten de nuestro E=MC2. Y, desde entónces, río de felicidad, rara avis.

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  2. Totalmente de acuerdo con lo expuesto.

    No obstante, añadir que para leer hace falta tiempo, recurso este del que cada vez estamos más escasos, o eso me parece, dadas las cada vez mayores complejidades que nos impone la vida. O tal vez es sólo mi caso y por eso es el color del cristal por el que miro.

    Le felicito, sr. magistrado, por esa fecundidad que demuestra, amén de profunda, lanzándonos casi a diario una entrada a la bitácora. Debido a esa limitación temporal antes mencionada, este humilde seguidor de sus entradas se ve sobrepasado por la velocidad a la que se producen, ya que apenas puedo leer todas y, cuando las leo, ya voy retrasado y hay varias más esperando en la cola. Aunque no es el caso de hoy, que parece que soy el primero en comentar.

    Y cada vez que veo una nueva anunciada en mi correo electrónico, me echo las manos a la cabeza y me pregunto: “Pero este hombre, ¿cómo lo hace? ¿De dónde saca el tiempo?”.

    Gracias y saludos, maestro.

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    • Toda la razón sobre la limitación del tiempo ante las cadenas laborales, sociales y familiares👍. Y muchas gracias por tan amables palabras, que me animan a seguir con lo que algunos califican de hiperactividad jurídica. Un saludo afectuoso

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  3. Juan Manuel del Valle Pascual

    No se puede ser jurista
    sin tener libro a la vista.
    No se alcanza a ser letrado
    sin leerlo con agrado.
    Lee, dicta, aprende, escribe,
    y así, todo lo que vives,
    en momentos reposados,
    si lo ordenas, con cuidado,
    lo razonas, sin pasión,
    lo guardas con emoción,
    y lo usas con complacencia
    verás que tu inteligencia
    cumple su mejor función.
    De todos será evidencia
    y de ti, compensación.
    Sólo enseña quien aprende
    a acompasar fe y razón.

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  4. Artista, José Manuel. Una guinda deliciosa para la entrada de hoy

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  5. Excelente artículos, estoy muy de acuerdo. Es necesario explorar y divagar tranquilamente sobre aquello que nos llena y que luego sera un susurro, una idea nueva que estará allí para nosotros, como cosecha de árbol bien cultivado.

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