
La perplejidad de cualquier ciudadano ante la situación generada en la Administración de Justicia española es mayúscula. Nueve mil personas, con poderosísimas razones, ejercen un derecho constitucional de huelga para reivindicar aquello de «igual salario por igual trabajo», y se encuentran con un muro de silencio y aspereza ministerial.
1. Decía una canción de Ana Belén que «para hacer una muralla tráiganme todas las manos», y para alzar los funcionarios la muralla de su petición, han acudido manos de todos los colores y procedencias del mundo jurídico (jueces, secretarios, abogados, procuradores, profesores de facultades jurídicas, etc…), aunque por alguna extraña razón (insensibilidad, malicia o complicidad) los medios de comunicación y los partidos políticos parecen mirar el problema como si se tratase de una tormenta de verano.
Lo cierto es que la justa petición se ha convertido en un «muro» de lamentaciones de los justiciables o ciudadanos con pleitos pendientes: los trabajadores ven como sus salarios de tramitación por despido están en el aire, los cónyuges asisten a aplazamientos indefinidos de sus crisis matrimoniales con hijos incluidos, los acreedores observan como los deudores aprovechan la tregua judicial para borrar el rastro de sus bienes, las víctimas contemplan como los delincuentes ponen una vela a Santa Prescripción, los testigos y peritos acuden a los juzgados como si quedaran enganchados en una puerta giratoria sin fin… y por encima de tanto ruido, se alza el gemido de los funcionarios en huelga.
2. A Sevach la actitud ministerial ante la petición de los trabajadores de la justicia de las Comunidades Autónomas no transferidas le recuerda un pasaje de Oliver Twist, la célebre novela de Carlos Dickens (1839), cuando los directivos del hospicio le ofrecen, según el reglamento, tres platos de sopa a los adultos y uno solo a los niños. Oliverio, el huerfanito, en nombre de un grupo de niños, se dirige al Master y le pide humildemente: «Por favor, señor, yo quisiera un poco más». El master palidece, fulmina con una mirada aviesa a Oliverio y llama al celador Bumble para que transmita aquella insólita petición al Consejo de Administración reunido en aquel momento.
– Perdone, señor.- Le dice al Presidente-, pero Oliverio Twist ha pedido más…
– ¿Más?- Exclamó el Presidente-. Cálmese, Bumble, y conteste claramente a mi pregunta. ¿Debe entenderse que ha pedido más, después de haber devorado la cena prevista por el reglamento?
– Así es, señor- respondió Bumble.
– Ese niño acabará en el patíbulo exclamó el caballero del chaleco blanco-. ¡Sí, ese niño acabará en el patíbulo!.
Acto seguido, Oliverio fue encerrado en el refectorio, de donde sólo podía salir en día alternos para ser azotado en presencia de los demás niños.
3. Afortunadamente, estamos en el siglo XXI y todos sabemos como acabó el bueno de Oliverio y como acabó el malvado Bumble. Sin embargo, esta línea parece mantenerse en la entrevista concedida al diario El País este mismo 26 de Marzo de 2008, el Ministro de Justicia en relación a la huelga: «En ningún caso nos hemos negado a una mejora retributiva, pero no por razón de equiparación. Hemos pedido cosas tan elementales como el compromiso de asumir las nuevas tecnologías, un control horario que queremos establecer en lucha contra el absentismo laboral y las nuevas funciones de la Oficina Judicial. Además, es esencial un mejor cumplimiento de la Carta de Derechos del Ciudadano».
O sea, un hijo le pide a un padre que le de la misma paga que a su hermano gemelo, puesto que ambos limpian diariamente el jardín con la misma herramienta y horario, y el padre le responde:
a) Tu hermano vive con tu abuela en el piso de arriba, o sea que no me hables de equiparaciones de pagas;
b) Si quieres que te pague algo más, pero menos todavía que a tu hermano, tú deberías comprometerte a anotar en un papel cuando entras y sales al jardín, y aprender a utilizar la segadora.
El hijo le responde: Mi hermano vivirá en el piso de arriba y la abuela le dará las propinas que se le antoje por otras cuestiones, pero el jardín es tuyo, solo tuyo, papá (al igual que la Justicia es competencia exclusiva del Estado), y tú regulas cúando, cómo y con qué procedimiento hemos de atenderlo, regarlo y cuidarlo. Además, nunca hasta ahora en que te reclamo la igualdad, te habías quejado de que mi trabajo de jardinería fuera deficiente, ni siquiera peor que el de mi hermano. Además, no necesitas que me comprometa a utilizar la segadora o a apuntar en un papel mis entradas y salidas del jardín, puesto que por un lado, nunca lo he necesitado para dejar el jardín limpio de hierbas y rastrojos, y por otro lado, si es un nuevo capricho, no necesitas mi consentimiento pues basta con que me lo ordenes, como cualquier padre a sus hijos.
En fin, si lo que quieres es que tus hijos con idénticas necesidades y por idéntico trabajo sufran la falta de sensibilidad paterna, no me culpes porque el jardín quede descuidado y se marchiten las flores, pero tampoco te creas, ni cuentes a los vecinos, que si hace un mes que no trabajo en el jardín puede recuperarse con otro mes (no lleva el mismo tiempo construir que destruir ni en la selva virgen, ni en cualquier trabajo).
4. El problema radica, no ya en la situación personal de los huelguistas o en la ceguera de los políticos, sino en que objetivamente el colapso judicial está alcanzando cotas preocupantes para todo hombre de bien. A Sevach le parece elemental que si alguien negocia el precio de una casa, el trato se cierra si una de las partes hace la concesión final. Si se demora la concesión final es debido a que una parte piensa que tal cesión la hará la otra parte. Uno por otro, la casa sin barrer, aunque siempre hay, cuando se trata de diferencias sobre ajuste económico o de calendario de pago, una gama de precios y plazos en que comprador y vendedor se pondrán de acuerdo. Lo que no resulta admisible es que se congele toda negociación mientras la «casa» día a día va adquiriendo un estado ruinoso.
Así, en la huelga que atenaza a la Administración de justicia, la estrategia de la negociación la conocen bien los sindicalistas y los asesores ministeriales, y además la ciencia ha aportado criterios para superar la situaciones de bloqueo. A este respecto, en el año 2005 le concedieron el Premio Nobel de Economía a Thomas Schelling, por sus aportaciones a la estrategia de los conflictos desde la perspectiva de la «teoría de los juegos«. El economista distingue estrategias o «juegos de suma cero» donde lo que uno gana lo pierde el otro (por ejemplo, en una parcela un constructor pretende edificar y un vecino quiere un parque) y «juegos de suma no nula» en los que ambas partes pueden ganar (por ejemplo, el piloto de un avión y el controlador tienen interés en que el avión aterrice), y la clave para ganar es que cooperen si son conscientes de lo que está pasando.
Así pues, está claro que la pugna entre Ministerio y Sindicatos de justicia pertenece al «juego de suma no nula», en que la parálisis y hundimiento judicial es un dato que debe ser conocido en su gravedad por las partes para poner fin a la situación (siguiendo el ejemplo, no puede el avión estar en el aire dando vueltas indefinidamente si piloto y controlador no se ponen de acuerdo: el queroseno se acabará y la catástrofe será inevitable).
5. No se entiende una situación de bloqueo negociador mientras día a día las demandas se amontonan a las puertas de la justicia, olvidando que en la función jurisdiccional no existe el «silencio» positivo ni negativo. El desarrollo y garantías de un procedimiento lleva su tiempo y mala medicina será la que llegue al enfermo cuanto haya fallecido. Abrir expedientes disciplinarios por incumplir servicios mínimos supone tomar medidas de respuesta aisladas que, al margen de añadir gasolina al fuego, nada solucionan del problema esencial de los «servicios máximos». No se trata tanto de adoptar medidas de respuesta ante conductas aisladas de los huelguistas sino de prevenir el agravamiento del colapso judicial. Algo así como si ante un monumental atasco de tráfico, los policías se dedican a multar con parsimonia a los conductores sin cinturón de seguridad en vez de ordenar y activar la solución del embotellamiento. Lo que habría que considerar «servicio mínimo» es la dedicación a la negociación, día y noche si es necesario. ¿Acaso los cardenales para elegir Papa se toman vacaciones en Semana Santa o se vuelven a sus parroquias si no hay acuerdo?. ¡Se encierran hasta que la fumata blanca lo anuncia!.
6. Y es que lo emocional (el fuero en vez del huevo, la soberbia enquistada o el órdago calculado), pueden hacer olvidar lo auténticamente importante. El Ministerio de Justicia presenta una doble cara: es patronal y es gestor. Si es admisible una actitud intransigente como patronal frente a los trabajadores, en cambio como gestor ante toda la ciudadanía está obligado a solventar el problema, máxime cuando el precio de la paz social y de la «resurrección» de los procedimientos judiciales, en términos económicos salariales, resulta irrisorio en comparación con los beneficios del inmediato punto final a la crisis.
7. ¿Tan difícil resulta convencer a otros Ministros o al de Hacienda (estén o no en funciones, circunstancia a estos efectos irrelevante) de la prioridad de equilibrar el gasto de personal de su Departamento?, ¿tan difícil resulta negociar con las Comunidades Autónomas afectadas para corresponsabilizarlas financieramente en el precio de la normalidad?, ¿es imposible ponerse de acuerdo en un árbitro del conflicto?, ¿tan difícil es diseñar un sistema de composición retributiva progresiva en cuantía y paulatina en el tiempo que contente al personal?… Mucho más difícil resulta explicarle a la ciudadanía la incapacidad para salvar una estrecha distancia de diferencias económicas en un contexto en que el Estado del Bienestar de la última década (con independencia del color político) se ha caracterizado por la generosidad subvencional hacia grupos, organizaciones, corporaciones, asociaciones y entidades políticas de todo pelaje, y particularmente para acallar los conflictos laborales en fase terminal.
8. Si la justicia es el espejo de los derechos, si es la garantía de los valores sociales, no puede permitirse bajo ningún concepto que se haga mil pedazos «por un simple plato de lentejas». Recuérdese que el «Ministerio de Justicia» originalmente se denominaba «Ministerio de Gracia y Justicia» lo que hace comprensible y recomendable, ante la situación humana de tal multitud de afectados (funcionarios y ciudadanos), el que por dicho Ministerio, aunque siga considerándose en posición de la verdad, «tenga a bien conceder la gracia» pedida por el colectivo en huelga, o al menos demostrar su sensibilidad ante el problema con una contrapropuesta razonable que salve la dignidad de todos los implicados, políticos y funcionarios. No habrá humillados ni vencidos: sólo beneficiados.
Y si alguien (ya sea político o ciudadano) piensa cándidamente que no le afecta el problema, olvida el sabio proverbio indio: «estúpido es quien piensa que no corre peligro por hundirse su barca si opina que tiene suerte porque el agujero está en el otro lado de la embarcación».
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Está de caza en una finca de Badajoz.
CUANDO ME DESPERTÉ DE MI INQUIETO SUEÑO, ME ENCONTRÉ EN LA CAMA, CONVERTIDO EN UN INSECTO GIGANTE… MIS MULTIPLES PATAS SE AGITABAN ANTE MIS OJOS SIN TON NI SON, Y LOS PLEITOS QUE CUBRÍAN MI DURO CAPARAZÓN SE DESLIZABAN AL SUELO CUAL VIEJO COBERTOR, … ¿ QUÉ ME HA PASADO ?, PENSÉ.
ANTES DE MI METAMORFOSIS ERA UN FUNCIONARIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, Y ORGULLOSO DE SERLO… PERO TODO HA CAMBIADO, COMO MI ASPECTO. ¿ QUÉ ME HA PASADO?.
QUIZÁS SEA UNA DEPRESIÓN, O TAL VEZ NO SEA YO MISMO.
¿ CUALES SON LAS CAUSAS DE MI MAL ?
¿ES UNA ENFERMEDAD?, ¿ ES PELIGROSA?.
INICIÉ UNA HUELGA LABORAL, LA MANTENGO, LA DEFIENDO, LA PROMUEVO… Y, QUIZÁS, EN SU VIRTUD, AHORA SOY UN SER REPUGNANTE, VAGO, ABSENTISTA IGNORANTE, INCAPAZ, INCOMPETENTE, INDIGNO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA.
MI FAMILIA, ALARMADA CONSULTÓ A UN ESPECIALISTA, QUIEN, DESPUES DE MÚLTIPLES PRUEBAS, MANIFESTÓ PREOCUPADO QUE PADECÍA LOS EFECTOS DE LA EPIDEMIA BERMEJIA TOTALITARIS.
RECETÓ, NO MUY CONVENCIDO, UN COMPRIMIDO DE BLOG SEVACH CON LA LECTURA DE CADA PERIÓDICO QUE ATRAPARAN MIS PATAS, Y VASELINA, MUCHA VASELINA.
… MI ESPÍRITU ESTÁ EN CALMA, Y TODO SE DESLIZA MEJOR.
¡Buena inspiración de la Metamorfosis kafkiana de Gregorio Samsa!.
Por otra parte, leo en El diario La Nueva España de hoy, un artículo de Carlos Carnicero ( a quien debemos suponer bien informado por su entorno ideológico) en el que señala que el Ministro Bermejo aguantará en el cargo por el compromiso personal del Presidente Zapatero contraído al tiempo de nombrarle, y en cuya virtud parece ser le prometió la renovación del cargo. Aquí debemos preguntarnos:
a) ¿Acaso no juraron o prometieron al tomar posesión, tanto el Presidente como el Ministro, acatar la Constitución y entre dichos postulados no está asegurar el servicio público y garantizar el derecho a una remuneración digna?
b) ¿Acaso el principio del «rebus sic standibus» no se aplica en política, de forma que si un nombramiento se apoya en unas presunciones – eficacia, capacidad resolutiva- debería ser revocable si una huelga incontrolada y justa prueba lo contrario?.
c) ¿Puede hablarse de conflicto legítimo entre la palabra de una persona o compromiso de mantener en un cargo, y el interés general en el servicio público el particular de los 9000 funcionarios de justicia?.
AMIGO SEVACH, AMIGO:
EN RESPUESTA A:
a) JURARON, PROMETIERON, DIERON PALABRA DE HONOR Y PUSIERON AL CIELO POR TESTIGO… PERO, ¿ QUÉ ENTIENDEN POR ASEGURAR EL SERVICIO PÚBLICO ?, ¿ QUÉ ENTIENDEN POR REMUNERACIÓN DIGNA?.
b) DEBERÍA SER REVOCABLE, DESDE LUEGO, PERO ELLO SIGNIFICARÍA RECONOCER LA EQUIVOCACIÓN EN EL NOMBRAMIENTO DEL ELEGIDO, LO QUE SERÍA ASUMIR UNA RESPONSABILIDAD A LA QUE NO ESTA DISPUESTO ÉSTE, NI NINGÚN OTRO PRESIDENTE HABIDO Y POR HABER EN LA MONCLOA.
c) LA TOTALIDAD DE LOS COMENTARIOS LLEVADOS A TU MARAVILLOSO BLOG RESPONDE A LA PREGUNTA.
«La capacidad de resolver un conflicto sin lucha es lo que distingue al prudente del ignorante», afirma Sun Tzu.
Aquéllos que, en su día, prestaron juramento de desempeñar bien y fielmente su cargo acatando la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, debían ante todo reunir una serie de cualidades innatas al cargo para el cual fueron propuestos, al margen, de su ideología o su formación. Pues la Prudencia en política es sinónimo de inteligencia (la realidad demuestra no ser siempre así).
Así pues, los clásicos la definieron (la prudencia) como el arte de obrar bien en cada caso. Dicha cualidad sólo se adquiere cuando se tiene un claro conocimiento de la realidad, así como del propio conocimiento.
Confucio reivindicaba la conducta prudente como parte fundamental de la inteligencia, al tiempo que se preguntaba: «¿Cómo puede haber hombres que obren sin saber lo que hacen?». Desgraciadamente, haberlos……haylos.
El aludido principio «rebus sic standibus» es, a mi juicio, aplicable en todo momento y sobre todo en política. Pues la imprudencia y la falta de inteligencia desvirtuan las presunciones que avalaron dicho nombramiento.
Yo añado a las preguntas de Sevach, ¿ tiene el señor Zapatero facultades adivinatorias? ¿ Tenemos un Presidente tan osado que promete a un Ministro nombrado un año antes de las elecciones del 9 de marzo, que seguiría en el cargo después de dichas elecciones?.Acertó ZP, porque ganó, pero es un ejemplo de su carácter. Él que habla tanto de respeto por las formas, menudas formas las de un Presidente que nombra Ministros para varias legislaturas, como nombró al señor Bono Presidente del Congreso antes de las elecciones. Eso es respeto por el poder legislativo. Sí señor. Eso son formas y talante. O sea, lo que criticaba de Aznar, lo hace él en los mismos términos.
Asusta pensar que el señor Bermejo ha sido fiscal durante más de treinta años. Es un personaje profundamente sectario, y si él sigue de Ministro, sabemos lo que espera al Poder Judicial en estos cuatro años: reformas con un solo objetivo, doblegar lo máximo posible a dicho poder frente al Gobierno.
Estoy de acuerdo, es más, la continuidad de Bermejo al frente del Ministerio de Justicia confirmaría la continuidad de la pasada legislatura, caracterizada por las palabras, el talante y el diálogo, pero carente de hechos concretos y resultados. Sólo palabras.
Bueno, ya esta todo a punto de terminar. Mañana se somete a Referendum el proyecto elaborado en el dia de ayer. Los de Madrid, organos centrales, pueden ir a votar al salon de actos del Tribunal Supremo de 9,30 a 16.
¿Que ocurre con el resto de funcionarios? Segun he leido hay un plazo de 48 horas para la celebracion de dicho referendum y la comunicacion al Ministerio de Justicia. Me estoy temiendo que a algunos pobres diablos, mas pobres que otros, nos quedemos sin emitir nuestro voto. Trabajo en un Juzgado de Paz y nadie nos ha comunicado nada. Ni una nota informativa. Yo no quiero que nadie decida por mi. Acatare lo que diga la mayoria, pero quiero que, en este preciso momento, se cuente conmigo igual que cuando me convocaron para la huelga.
Tengo muy claro, desde ya, que mi trabajo despues de estos dias va a ser un poco mas limitado. Esta muy bien eso de ser buenos compañeros y por ello, siempre hice todo lo que en mi mano estaba para que el trabajo saliera y jamas dije a nadie «vuelva usted mañana»que mi compañe@ esta tomando cafe, o de vacaciones o de baja y esto a mi no me corresponde.Me sentia bien sabiendo tocar todos los palillos. ¿Que importaba que a final de mes mis compañer@s cobraran hasta 400 mas que yo? Pero esta huelga me ha hecho cambiar despues de 24 años de servicios.
Soy una pieza mas del engranaje, hago bien mi trabajo, voy a seguir haciendolo, pero no mas del que me corresponde.
Ha sido preciso dejar los despachos atascados para que se dignasen reparar en nosotros. Al final no vamos a conseguir todo lo que pediamos. No ha valido el slogan de «Ni un euro menos, ni un paso atras». La gente esta cansada, el dinero se acaba. Lo se, lo se….Vamos a conseguir acercarnos un poquito mas, pero nadie habla mas que de dinero. Y hay tantos puntos que se podrian haber reivindicado!
La huelga no se acaba. Está ganando el no en todas partes.
Finalizado el referendum, malos tiempos corren para los funcionarios, el Ministerio y para la justicia. Solo veo la salida que indico en:
http://www.contencioso.es/?p=659#more-659