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Tirando de la manta

Usando el nombre de la Universidad en vano por las pseudociencias

BioneuroemocionReaccionamos frente a los estafadores que leen el futuro o combaten el mal de ojo mediante precio. Nos quejamos de las compañías de telefonía, bancos y entidades de seguros cuya letra pequeña encierra engaños al cliente.

 

Pero a veces pasa inadvertido el “engaño de toga blanca” esto es, el desaprensivo que adorna su invento con las plumas de lo universitario, por aquello de que evoca seriedad y calidad, montando cortijos bajo nombres equívocos (Instituto Superior…, Centro de Investigación de…, Cátedra de…; Escuela para Doctores, etc.). Me recuerda esos enormes establecimientos llamados “El corte chino” con letras verdes, con indisimulada vocación de hacer un guiño a “El Corte inglés”.

 

Este fenómeno de proliferación de chiringuitos privados se alimenta de la pasividad del control público, y de la credulidad de muchos inocentes que se matriculan en el invento y se llevan un diploma o certificado que tiene el mismo valor que un sonajero.

 

Si a ello unimos que el guru del invento sabe utilizar las técnicas de telepredicador y curandero con cuatro nociones mal ensambladas de biología y física, el resultado es una pantalla de aparente autoridad con respuestas a los problemas de salud y psíquicos. O sea, pseudociencia y falacia. Y aparentes respuestas para quien tiene problemas que se le ofrecen mediante precio en formato conferencia, video, cursos online, consulta privada, etc.

 

Las pseudociencias crecen en curiosos y adeptos, hasta el punto de que el filósofo Mario Bunge en este espléndido artículo ironiza sobre la creación de una Facultad de Pseudociencias, con varios cursos dedicados entre otros temas a la Astrología, Alquimia, Naturopatía, Creacionismo o similares:

 

Preveo que el empresario académico que se propusiera crear una Facultad de Pseudociencias no tendría la menor dificultad en reclutar profesorado ni alumnado, sobre todo por cuanto en este campo no caben pruebas de idoneidad. Tampoco tendrá dificultad alguna en formar una biblioteca especializada en pseudociencias, como puede comprobarse visitando cualquier librería

 

El problema radica en que cuando el negocio crece y si la Universidad no ampara tales enseñanzas, algunos avispados se “crean su propia Universidad” y el invento funciona. La combinación es exitosa, alguien que maliciosamente quiere engañar y alguien que cándidamente quiere ser engañado con tales creencias que les dan supuestas respuestas. Y así la mala psicología entra por la puerta falsa a la Universidad. Los curiosos se rinden ante la pseudociencia que lleva el marchamo de las palabras ” Universidad”, “Cátedra” o similares, o si entre las filas de sus docentes figura algún profesor universitario al que le viene bien fuera de las aulas cobrar por figurar.

 

Viene al caso porque me he tropezado con una web, tan linda como engañosa, en que se anuncia la Enric Corbera University. Si no ha oído hablar de ella ni ha leído libros o consultado a tal individuo, mejor para usted.

Cualquiera que lea tan bonita web y ese palabro, Biodescodificación (o Bioneuroemoción), podrá sentirse atraído por tan novedosa técnica y posiblemente creerá que si algo se anuncia así es que el producto es bueno, cuando no es oro todo lo que reluce. Veamos los problemas que me suscita esa web y procuremos pecar de incrédulos antes de incautos.

Si me ocupo del tema en este blog es debido a que deja en evidencia la inoperancia del Derecho Público para controlar los intereses de los mas desafortunados o cándidos. Y ello pese a que hay voces universitarias aisladas que luchan frente a los asaltos de las pseudociencias a la Universidad.

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