Contencioso

El derecho procesal llora por Michele Taruffo: Hasta siempre, Professore

Me quedo sobrecogido. Huérfano en derecho procesal. Si en su día lamenté la ausencia de Jesús González Pérez, quien ató el Derecho administrativo español al carro de las garantías procesales, y hace pocos días sufría la pérdida de Vicente Gimeno Sendra, insigne procesalista español, hoy me entero del fallecimiento de Michele Taruffo (1943-2020), quien fuere Catedrático de Derecho procesal de la Universidad de Pavia y profesor destacadísimo en america latina y Estados Unidos.

Casualmente hace largo tiempo –casi veinte años– cayó en mis manos su obra «La prueba de los hechos» (Trotta, 2002). Me impresionó. Me mostró que más allá de la labor judicial de aplicar unas pálidas normas sobre medios de prueba a un contexto difuso de la realidad, aguardaba la grandeza de la labor judicial y su miseria. Comprendí las limitaciones del juez para acometer una labor para la que no preparan las oposiciones y que le coloca en una labor intelectiva elevada, que va más allá de lo puramente memorístico y automático de la norma positiva, para emplazarle a formular hipótesis, a tejer hechos con indicios y pruebas, a realizar inferencias lógicas y acometer una labor propia de un cruce de Sherlock Holmes (el razonamiento lógico), Leonardo da Vinci (lo artístico) y Albert Einstein (la explicación especulativa en un mundo marcado por la relatividad).

Escuchar a Michelle Taruffo en sus conferencias, que están disponibles en youtube, es una maravilla por su cercanía, cadencia, claridad y poso de experiencia. Nunca faltan las anécdotas ni las frases inspiradoras. El dato histórico, la clave social y la humanidad del juez. Una auténtica maravilla. Leer sus obras supone avanzar en un territorio poco explorado por los juristas, en el sendero de las grandes palabras de lo probado, la verdad y lo justo. Para el maestro Taruffo, no hay justicia si los hechos son inciertos o si se apartan de las reglas de la lógica; no vale todo en el proceso, por lo que huía de lo que calificó de verifobia, o sea, algunas posturas de cinismo jurídico que consideraban que lo importante del proceso es el juego, la lucha y la cosa juzgada, aunque la verdad sea sacrificada. Pero Michele era realista pues

«no se habla aquí de Verdad Absoluta, dado que la verdad con las iniciales mayúsculas ha quedado patrimonio exclusivo de algunas metafísicas y religiones integristas, sino simplemente de la verdad que puede ser descubierta en el mundo incierto y frágil de las cosas humanas”(«Verdad negociada», 2008).

El gran Taruffo estaba felizmente obsesionado con facilitar al juez para elegir la mejor decisión sobre los hechos ante las varias alternativas que el proceso extiende antes sus ojos, labor compleja como revela este lúcido párrafo de su lección impartida en la ciudad de Frascati el 26 de noviembre de 1996, sobre Técnicas de argumentación y persuasión:

El razonamiento probatorio constituye, en consecuencia, un contexto heterogéneo y complejo en el cual confluyen varios factores: desde la formulación consciente de nuevas hipótesis, a la confrontación dialéctica de las mismas hipótesis; desde las fases deductivas a las inferencias probabilísticas; desde el recurso a las nociones de sentido común al uso de pruebas científicas; desde la argumentación conceptual a los cánones del razonamiento jurídico (…) Todo esto lleva concluir que la narración de los hechos que se elige como referente principal para la decisión judicial debe ser no sólo persuasiva,sino sobre todo fundada en pruebas y dotada de una base adecuada de veracidad”

En suma, en tiempos en que la verdad se retuerce, en que los boletines oficiales no se ponen colorados, en que la cosa juzgada da por probado cosas que no sucedieron o en que no importa sostener una cosa y la contraria sin pudor, cobra gran valor la figura de Taruffo, defensor infatigable de la verdad y la Justicia, con palabra y obras.

Finalmente, aquí está el homenaje que le rendí cuando vivía –hace casi tres años, tras un encuentro casual– y que ahora recobra el valor de la admiración que tributamos a quienes nos han enseñado a comprender el mundo y a ser mejores profesionales.

Gracias, Maestro, por tus palabras, tus obras y por ayudarnos a los jueces a esforzarnos en el difícil sendero de la decisión más justa en la jungla de indicios y hechos que transitan por el proceso. Hasta siempre, Professore.

4 comments on “El derecho procesal llora por Michele Taruffo: Hasta siempre, Professore

  1. Estimado J.R.:
    Me uno a tus condolencias por el fallecimiento de Michele Taruffo. También a mi me impactó el libro «La prueba de los hechos». Aunque me dedico al ejercicio, siempre me ha interesado la teoría de la prueba y creo que Taruffo era uno de los pocos que entendía la relevancia de la cuestión. Siento mucho la pérdida.
    Saludos y, como siempre, gracias

  2. carlos

    algunos días puede parecer insulso el estimado blog de Chaves. hoy por ejemplo.
    Y sin embargo, es tan inspirador y educativo el de hoy.!!!!
    nos pones en bandeja personas y personajes que dicen unas cosas tan profundas y necesarias…. se nota de dónde le viene la casta al galgo, estimado Chaves. Ahora empiezo a ver de dónde has bebido para que nos des el maná en cada mañana bloguera.
    gracias.
    Carlos

    • ¡Gracias a tí, Carlos! La verdad es que me da mucha lástima que desaparezcan mis referentes. Triste e inevitable. Como la cosa juzgada. Saludos

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